ESTO NO ES UNA SILLA


En Panama Crossroads, Clandestino presenta una obra construida con 1 tonelada de plástico reciclado, un material que ya existía, que ya fue usado y que ya fue descartado; Material del Futuro no habla de innovación tecnológica ni de promesas lejanas, habla de decisión, de tomar lo que hoy llamamos residuo y convertirlo en estructura, presencia y permanencia, porque la silla que viste no busca resolver una función, busca sostener una idea.

El origen

Esta pieza nace de un ícono, la Silla Clandestino, primer diseño patentado en la región hecho de plástico reciclado, y en esta versión el mismo diseño se lleva al límite hasta dejar de ser un objeto funcional y convertirse en evidencia, evidencia de la magnitud del problema y de la necesidad de respuestas igualmente grandes, porque a esta escala la silla ya no se usa, se observa, se enfrenta y se entiende como una afirmación material que deja claro que lo que descartamos no desaparece y que el plástico, lejos de ser basura, puede convertirse en estructura.

El Material del Futuro™

El Material del Futuro es MF™, un material desarrollado por Clandestino que no pretende ser nuevo ni futurista, porque el plástico descartado no va a desaparecer, va a seguir existiendo en el futuro, y justamente por eso MF™ nace como una relectura: un material que ya circuló, que ya fue usado y descartado, pero que vuelve a entrar en el sistema con una nueva intención; en Clandestino el plástico reciclado no se trabaja como sustituto ni como solución provisional, sino como un material estructural, uno que no esconde su origen ni borra su pasado, sino que lo hace visible, lo asume y lo transforma en punto de partida, demostrando que el futuro no siempre depende de inventar algo nuevo, sino de cambiar la relación que tenemos con lo que ya existe.

DEL MONUMENTO A LO COTIDIANO

Si el material puede ser monumental, también puede acompañar la vida diaria, y el llavero que recibiste está hecho del mismo material que compone la silla, funcionando como una traducción íntima de la obra que no busca explicarla ni resumirla, sino continuarla en lo cotidiano, como un fragmento del futuro que se lleva encima y que recuerda, de forma silenciosa, que el cambio no siempre necesita anunciarse, a veces simplemente se sostiene.